Article by Antonio Casas (Spanish)

The following article was produced by Antonio Casas from Save the Children International in Bolivia.  “Towards a Significant Indigenous Children and Adolescents Participation in Bolivia”.

 

La Convención sobre los Derechos del Niño (1989) plantea una nueva concepción jurídica, social y cultural acerca del nuevo rol que tendrían los niños, niñas y adolescentes dentro de la sociedad. El Estado boliviano de manera progresiva ha ido creando mecanismos y estructuras legales para reconocerlos como sujetos de derecho, la cual sigue en proceso.

Uno de los principios rectores de la Convención de los Derechos del Niño y Niña es la participación. Los niños, niñas y adolescentes como personas y sujetos de derechos, pueden y deben expresar sus opiniones en los temas que los afectan. Sus opiniones deben ser escuchadas y tomadas en cuenta para la agenda política, económica o educativa. De esta manera, se crea un nuevo tipo de relación de la niñez y adolescencia con quienes toman las decisiones por parte del Estado y la sociedad civil.

El Programa “Niñas y Niños Lideran el Camino” (CLW) en Bolivia tiene como objetivo asegurar los derechos de las niñas y los niños indígenas y de la niñez trabajadora a la protección, educación y supervivencia. El modelo de Harry Shier “Los Caminos hacia la Participación” (publicado en Inglaterra en 2001) mencionavarios niveles de participación, donde cada nivel implica un mayor grado de empoderamiento. En el caso del programa en Bolivia, en su implementación a través de nuestras Socias Indígenas Originarias y ONG’s locales, en relación a los niveles de empoderamiento de los niños y niñas y la participación se puede señalar los siguientes avances:

  1. En los espacios naturales como es la familia, desde la presencia del programa hay apertura y disponibilidad por parte de los padres y madres de familia de “escuchar a los niños y niñas” que son sus hijos e hijas. Esta actitud en base a sus usos y costumbres no era frecuente en sus prácticas cotidianas. Hoy podemos decir que la familia también se convierte en un aliado en ese propósito de dar la voz a los niños y niñas.
  2. En la escuela, el programa promueve “la escucha y expresión de sus opiniones”, mediante actividades curriculares y extracurriculares: en ferias y exposiciones educativas, festivales, talleres, seminarios y otros; donde los niños y las niñas tienen la apertura y la posibilidad de expresar sus opiniones, de entablar conversación entre pares y con los adultos, que son motivadas mediante estrategias y metodologías de trabajo adecuadas al contexto, que permite una participación progresiva de los niños y niñas.
  3. Otro escenario importante impulsado desde el programa en las Unidades Educativas es la conformación y funcionamiento de los Gobiernos Estudiantiles donde la opinión de los niños, niñas y adolescentes es tomada en cuenta. Si bien los profesores son los que apoyan en la organización de la conformación de estos espacios de participación, son los niños, niñas y adolescentes quienes van construyendo sus propuestas y planes de trabajo para el ejercicio de su gestión desde sus demandas y necesidades. Es un escenario donde se va fortaleciendo sus conocimientos, capacidades y habilidades para su liderazgo.
  4. Para generar y promover estos escenarios de participación de la niñez y adolescencia se tiene aliados directos e indirectos: los directores de las unidades educativas, profesores, consejos educativos, padres y madres de familia y las autoridades de la Dirección Distrital de Educación y Núcleos Escolares. Estos aliados reconocen y son parte de la promoción de la participación de niños y niñas.
  5. Con el empuje del programa se nota un avance significativo de involucramiento en procesos de toma de decisiones de los niños, niñas y adolescentes indígenas. Los adultos que anteriormente tomaban decisiones por ellos y ellas, ahora dicen que “la voz de los niños, niñas y adolescentes es valorada, escuchada y tomada en cuenta”. Es un paso importante en los espacios de la familia, escuela y la comunidad.

Podemos concluir señalando que el programa “Niñas y Niños Lideran el Camino”, contribuye hacia una participación significativa de los niños y las niñas indígenas en las áreas de intervención, donde se avanza hacia un compartir del poder de la palabra y la opinión y de responsabilidad compartida en la toma de decisiones.

El paradigma anterior caracterizó a los niños y las niñas como incapaces, debían ser enseñados, corregidos y protegidos, quedándose sumisos y obedientes a las decisiones de los adultos. Hoy el nuevo paradigma (desde los años 80) reconoce que desde pequeños los niños y las niñas tienen capacidades, por lo cual son protagonistas de su propio desarrollo. En otras palabras, los niños y las niñas participan en su propio desarrollo, y se desarrollan participando. Son gestores de su propio desarrollo.

“Por una participación significativa de la niñez y adolescencia indígena”

 

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